Diseñar con inteligencia cultural: Creación de espacios multiculturales inclusivos

Robert Canak

12 de mayo de 2025

En un mundo cada vez más interconectado, el diseño es esencial para que los entornos sean acogedores, accesibles e integradores para personas de toda condición. Diseñar para entornos multiculturales no es solo una cuestión de traducción, sino de comprender las capas más profundas de la cultura, la comunicación y el contexto.

Para explorar este tema, hablamos con Robert Canak, socio director de la oficina croata de Modulex. Su trayectoria personal y profesional le da una perspectiva única para desenvolverse en contextos multiculturales en el diseño.

Una vida entre culturas

"Para mí, empezó desde que nací", comparte Robert. "Como hijo de un matrimonio mixto, estuve expuesto a entornos bilingües desde el principio. Pero 'bilingüe' iba más allá del idioma; significaba navegar por dos conjuntos de referencias culturales, valores, estética y hábitos."

Este tipo de educación ha influido profundamente en su enfoque del diseño, sobre todo en lo que se refiere a la comunicación visual inclusiva.

¿Qué define un entorno multicultural?

Según Robert, el diseño multicultural no se limita a regiones o entornos específicos. Muchos de los entornos que encontramos a diario, como aeropuertos, hoteles, complejos turísticos y estadios, son intrínsecamente multiculturales.

"Estos espacios sirven tanto a usuarios permanentes (como el personal) como a usuarios transitorios (como viajeros, invitados o aficionados) de diferentes nacionalidades, credos e idiomas", explica. "La señalización en estos lugares tiende a ser muy utilitaria y a estar diseñada con precisión para garantizar una entrega de información clara y rápida".

Robert destaca cómo acontecimientos mundiales como los Juegos Olímpicos o la Copa del Mundo plantean retos de diseño multiculturales únicos. "Un gran ejemplo es el sistema de pictogramas de Min Wang para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, que se inspiró en antiguas tallas chinas en piedra. Incorporó el ADN cultural local a una herramienta de comunicación que, de otro modo, sería global".

Diseñar con sensibilidad cultural

Diseñar para públicos diversos requiere algo más que una simple traducción: exige una integración intencionada y respetuosa de las normas culturales y el lenguaje visual.

"En la medida de lo posible, busco formas de incorporar respetuosamente elementos de la cultura local, ya sea a través de los colores, los materiales, la iconografía o las opciones tipográficas, siempre preservando la legibilidad y la universalidad", explica Robert.

Incluso los pequeños gestos importan. "En los proyectos de Oriente Medio, un ajuste pequeño pero significativo puede ser diseñar un pictograma femenino con un vestido ligeramente más largo para reflejar las normas de vestimenta modesta. Estos pequeños detalles ayudan mucho a mostrar respeto".

Una cita señala la importancia de tener en cuenta las asociaciones de color culturales o religiosas de una región para evitar interpretaciones erróneas o añadir significado.

Equilibrar la creatividad con la conciencia cultural

Robert cree que la creatividad y la sensibilidad cultural no están reñidas: pueden enriquecerse mutuamente. "Respetar las sensibilidades culturales empieza por la investigación, la empatía y la atención a detalles que pueden parecer menores pero que dicen mucho a los usuarios locales".

Encuentra la belleza en integrar en los sistemas de señalización motivos, símbolos o incluso métodos de fabricación tradicionales locales de forma sutil pero significativa. "Si un color determinado tiene fuertes asociaciones culturales o religiosas en una región, nos apoyamos en él con sentido o lo evitamos si puede malinterpretarse".

Hacia dónde se dirige el sector

Un cambio notable en el mundo del diseño es la creciente aceptación de la narración cultural y la localización. "Los diseñadores son cada vez más conscientes de la necesidad de incorporar materiales tradicionales, técnicas de fabricación, patrones o paletas de colores sin que ello afecte a la claridad o utilidad de la información", observa Robert.

Cree que los proyectos de mayor éxito surgen de la combinación de principios de diseño universal con matices culturales bien pensados: "Para mí, ése es el futuro".

El último consejo de Robert es sencillo pero contundente: diseña con humildad, curiosidad y cuidado. "Hay que partir de la base de que cada lugar tiene una historia y que la gente se da cuenta cuando se honra esa historia en el diseño. Lea, viaje, observe y, lo que es más importante, pregunte. Hable con la gente del lugar, comprenda las sensibilidades y ponga a prueba sus suposiciones".

Y quizás su recordatorio más memorable:

"La claridad nunca es enemiga de la profundidad cultural. Los mejores diseños son los que hacen que todos se sientan vistos, sin que nadie se pierda".

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